¡La revista Rolling Stone cumple medio siglo!

rolling stone1En 1967, el rock florecí­a, el movimiento hippie estaba sucediendo y las sensaciones pop (como los Beatles) habían pasado de ser percibidas como adolescentes de corazón a artistas experimentales. Pero la vieja guardia que controlaba y escribí­a para periódicos y revistas aun parecía considerar la música rock como una moda inconveniente.

Los medios comerciales, como Billboard, cubrían las ventas y la popularidad de la banda más joven, pero rara vez profundizaban en la importancia de la música. Los fanzines auto-publicados estaban dedicados amorosamente a sus músicos favoritos, pero raramente duraban más que un puñado de ediciones. En este escenario, el aspirante a periodista Jann Wenner vio una oportunidad.

El nativo de Nueva York se mudó al oeste para asistir a la Universidad de Berkeley en California, donde participó en el periódico estudiantil. Mientras escribía para The Daily Californian en 1965, entabló amistad con Ralph J. Gleason, el escritor de jazz del San Francisco Chronicle que era casi 30 años mayor que él. A diferencia de muchos otros aficionados al jazz, Gleason apreciaba al rock, a Bob Dylan y a los cantantes de soul. Pronto se convirtió en el mentor de Wenner.

“Amaba a Lenny Bruce y la política. Tenía una mente y una oreja abierta”, recordó Wenner alguna vez. “Veneraba a los poetas de rock, pero siempre tení­a una perspectiva, que era el nombre de su columna: ‘Perspectives.’ Yo dirí­a que ‘Jerry Garcia es el mejor guitarrista del mundo’. Me decí­a: ‘Pero, Jann, ¿Has oído hablar de Wes Montgomery?'”

Un par de años después de su primer encuentro, durante el cual Wenner abandonó la universidad, el fanático del rock de 21 años le contó a Gleason sobre su gran idea: una revista de rock ‘n’ roll que explorarí­a todos los aspectos de la música, pero también se aferrarí­a a altos estándares periodísticos. Gleason estaba intrigado y comenzaron a pensar en los nombres de las revistas: Electric Typewriter, New Times y finalmente, Rolling Stone. Aunque Wenner más tarde escribirí­a en el primer número que el nombre era una referencia a la canción Muddy Waters y la famosa banda de rock y la canción Dylan, esta última fue la verdadera inspiración.

La pareja tenía una idea, un nombre y dos escritores (ellos mismos), pero no dinero ni personal para comenzar. Wenner pidió prestado dinero a la familia, así como a los padres de su futura esposa, y solicitó la ayuda de voluntarios. Aquellos que no trabajarí­an gratis, como el fotógrafo Baron Wolman, recibieron acciones y conservaron los derechos de sus contribuciones.

En el otoño de 1967, Rolling Stone comenzó a operar en un desván en el 746 de Brannan Street en San Francisco, un espacio que Wenner había asegurado al prometer usar la imprenta del dueño de la planta baja. Un equipo que incluía a la novia de Wenner, Jane Schindelheim, su compañera de cuarto Angie Kucherenko, el director de arte John Williams y el periodista profesional Michael Lydon era pequeño, pero dedicado. Muchos de los primeros artí­culos se acreditarí­an a los editores de RS o no llevarían una firma. “No pusimos nuestros nombres”, dijo Lydon, “porque eso habría mostrado la poca gente trabajando para el periódico”.

Sin embargo, Lydon tenía su nombre en la gran página del primer número, una historia, una pieza que investiga algunas ganancias perdidas del Festival Internacional de Música Pop de Monterey de ese año. La portada, que se parecía más a un periódico al principio, también presentó piezas sobre la banda local Jefferson Airplane y la estación local de radio pop / rock KFRC. Fue un primer problema muy centrado en California.

Es decir, con la excepción del elemento que todos recuerdan sobre la primera portada de Rolling Stone. Justo un par de días antes de la impresión, Wenner seleccionó una foto de John Lennon, una foto promocional de la película de Richard Lester How I Won the War, que estaba llegando a los cines de los Estados Unidos al mismo tiempo que la revista.

 “Fue la útima pieza del rompecabezas para el tema”, dijo Wenner en una exhibición del Salón de la Fama del Rock and Roll que destaca los 50 años de Rolling Stone. “Fue una portada definitoria, porque abarcaba la música, el cine y la política… y John estuvo en la portada muchas veces después de eso”.

Habí­a mucho más dentro de la primera edición. El crítico de rock (y futuro manager de Bruce Springsteen) Jon Landau escribió sobre power trios, específicamente comparando a The Jimi Hendrix Experience con Cream. La revista entrevistó a Donovan, quien habló sobre la escena hippie de Haight-Ashbury. Hubo piezas sobre David Crosby siendo expulsado de los Byrds y lo que estaba pasando con The Who y Pink Floyd en Londres. Y Gleason escribió su primera columna de Rolling Stone, centrándose en la discriminación de los medios contra los cantantes negros de R & B.

En la segunda página de la edición, Wenner escribió una declaración de propósitos: “Los medios comerciales se han vuelto tan inexactos e irrelevantes y los fanzines son un anacronismo. Rolling Stone no trata solo de música, sino también de las cosas y actitudes que abarca la música. Hemos estado trabajando bastante duro en eso y esperamos que puedas agarrarle la onda”.

A mediados de octubre, la primera edición estaba lista para atacar a las imprentas. Todo lo que tenía que hacer el personal de Rolling Stone era bajar las escaleras para ver aparecer copias de su nueva publicación. Celebraron con champaña. Con fecha de publicación del 9 de noviembre la primera edición de la revista comenzó a llegar a los puestos de periódicos el 18 de octubre. Los lectores podían tener una copia por 25 centavos (alrededor de $ 1.80 dólares en dinero de hoy).

Décadas y décadas después, Rolling Stone sigue en funcionamiento y todavía contiene artí­culos sobre música, películas y política en sus páginas y ahora, en Internet. Aunque el co-fundador y columnista Gleason murió en 1975, su nombre está  en el encabezado de la publicación como un símbolo de su importancia durante los primeros pasos de la revista y para Wenner.

Recientemente Jan Wenner anunció su decisión de poner a la venta todas sus acciones de la ahora revista Rolling Stone. Aun no se sabe quién seré el nuevo dueño. Sin embargo, pase lo que pase en el futuro, el legado de la publicación (una de las más influyentes e importantes en el mundo) no sólo en el ámbito del rock, sino de la cultura contemporánea en general, es innegable.

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